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martes, noviembre 17

Final


'Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos - sueño que 'gobernabas' -, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?'

La Montaña Mágica
Thomas Mann

jueves, agosto 6

Agosto



'De esta manera llegó el mes de agosto y en sus primeros días se cumplió el aniversario de la llegada de nuestro héroe. Esta fecha, afortunadamente, pasó inadvertida...'

La Montaña Mágica
Thomas Mann

viernes, julio 24

Cuestión de carácter

'El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y esperanzas, cuando ésta se revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas, sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades - pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo-, no encuentra otra respuesta que el silencio vacío, resultará inevitable que, precisamente en los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo. Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, aunque la época no pueda dar una respuesta satisfactoria a la pregunta "¿para qué?", se requiere bien una independencia y una pureza moral que son raras y propias de una naturaleza heroica, o bien una particular fortaleza de carácter.'

La Montaña Mágica
Thomas Mann

jueves, abril 23

Contexto histórico


'Debemos señalar que la extrema antigüedad de nuestra historia se debe a que se desarrolla antes del gran vuelco, del gran cambio que hizo tambalearse hasta los cimientos de nuestra vida y de nuestra conciencia… Se desarrolla —o, para evitar sistemáticamente el presente: se desarrolló— en otro tiempo, en el pasado, antaño, en el mundo anterior a la Gran Guerra, con cuyo estallido comenzaron muchas cosas que, en el fondo, todavía no han dejado de comenzar...'

Thomas Mann
Del prólogo de 'La Montaña Mágica'

miércoles, marzo 25

Del sentimiento primaveral


'Nuestros sentimientos son la fuerza viril que despierta a la vida. La vida duerme. Quiere ser despertada para desposarse en la embriaguez con el divino sentimiento. Porque el sentimiento, joven, es divino. El hombre es divino en la medida en que es capaz de sentir. Es el sentimiento de Dios. Dios le ha creado para sentir a través de él. El hombre no es más que el órgano mediante el cual Dios se desposa con la vida, despierta y embriagada'.

Mynheer Peeperkorn en 'La Montaña Mágica', de Thomas Mann

lunes, enero 19

El héroe iniciático

Hace poco llegó a mis manos un manuscrito inglés redactado por un joven erudito de la Universidad de Harvard. Se titula 'El héroe buscador. El mito como símbolo universal en las obras de Thomas Mann', y su lectura no me ha refrescado menos el recuerdo y la conciencia de mí mismo. El autor sitúa a 'La Montaña Mágica' y a su simple héroe en una gran tradición no sólo alemana, sino universal: los incluye en un tipo de género que denomina 'The Quester Legend' y que se remonta a las primeras obras escritas de los pueblos. Su forma alemana más conocida es el Fausto de Goethe.

Hans Castorp sería otro héroe buscador, según explica el autor de este análisis, ¿y acaso con razón? El buscador del Grial, sobre todo Perceval, es descrito al principio de sus aventuras como un idiota, un completo idiota, un cándido. Estos epítetos equivalen a la 'sencillez', simplicidad y ausencia de amaneramiento que se atribuyen constantemente al héroe de mi novela, como si cierta tradición me hubiera obligado a persistir en este rasgo.

En una palabra, 'La Montaña Mágica' sería una variante del templo iniciático, sede de una peligrosa investigación que persigue el misterio de la vida, y Hans Castorp, el 'viajero que se ilustra', cuenta con harto distinguidos predecesores mítico-caballerescos: es el típico, el más curioso neófito que abraza voluntariamente, demasiado, la enfermedad y la muerte, porque ya su primer contacto con ellos le proporciona la promesa de una comprensión extraordinaria, de increíbles aventuras, naturalmente unidas a un riesgo equiparable.


Thomas Mann
(De una conferencia dictada a los estudiantes de la Universidad de Princeton, USA, el 10 de mayo de 1939)

lunes, noviembre 24

Silencio


Al percibir aquel sonido le parecía sentir el soplo de esos lugares que invitan al recogimiento y la devoción, a andar con respeto y sigilo llevando el sombrero en la mano. Creía también oír el silencio lejano y pacífico de esos lugares de sonoros ecos; el sonido de aquellas sílabas hacía que mezclara sensaciones sagradas con los pensamientos de la muerte y la historia, y todo eso le parecía agradable.

La Montaña Mágica
Thomas Mann

viernes, octubre 24

Lentitud


El Tiempo, que no era de la especie del tiempo medido por los relojes de las estaciones, cuyas agujas avanzan por sacudidas de cinco en cinco minutos, sino más bien el 'tempo' de los pequeños relojes, cuyo movimiento de agujas permanece invisible, o de la hierba, que ningún ojo ve crecer a pesar de que continuamente crezca. El Tiempo -una línea compuesta de puntos sin extensión- había continuado arrastrándose invisible, secreto y, sin embargo, activo, produciendo cambios.

La Montaña Mágica
Thomas Mann

lunes, septiembre 8

Tempus fugit

La monotonía y el vacío pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de tiempo hasta reducirlas a la nada… El hastío es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del tiempo provocada por la monotonía. Los grandes períodos de tiempo, cuando su curso es de una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espantaría mortalmente al espíritu. Cuando los días son semejantes entre sí, no constituyen más que un solo día, y con una uniformidad perfecta, la vida más larga sería vivida como muy breve y pasaría en un momento. La costumbre es una somnolencia, o, al menos, un debilitamiento de la conciencia del tiempo...

La Montaña Mágica
Thomas Mann

lunes, julio 21

Comienzo

Un modesto joven se dirigía en pleno verano desde Hamburgo, su ciudad natal, a Davos-Platz, en el cantón de los Grisones. Iba a hacer una visita de tres semanas...

La Montaña Mágica
Thomas Mann



viernes, junio 27

Instrucciones para no perderse en La Montaña


¿Qué puedo decir sobre el libro y sobre cómo hay que leerlo? Comienzo haciendo una exigencia muy arrogante, a saber, la de leerlo dos veces. Esta exigencia se retirará naturalmente de inmediato en el caso de que la primera lectura haya resultado aburrida. El arte no debe ser tarea escolar ni aburrimiento [...], sino que quiere y debe deparar alegría, debe entretener y dar vida, y aquel sobre el cual una obra determinada no ejerza efecto debe dejarla y volcarse en otra. Pero a quien haya llegado al final de La Montaña Mágica le recomiendo leerla de nuevo, porque su forma especial, su carácter en cuanto composición, implica que el placer del lector aumentará y se profundizará en la segunda lectura, del mismo modo que hay que conocer una pieza de música para poder disfrutarle plenamente.


Thomas Mann
(De una conferencia dictada a los estudiantes de la Universidad de Princeton, USA, el 10 de mayo de 1939)

viernes, mayo 23

Enfermedades del alma

El hombre no vive únicamente su vida personal como individuo, sino que también, consciente o inconscientemente, participa de la de su época y de la de sus contemporáneos. Aunque inclinado a considerar las bases generales e impersonales de su existencia como bases inmediatas, como naturales, y a permanecer alejado de la idea de ejercer contra ellas una crítica, el buen Hans Castorp es posible que sintiese vagamente su bienestar moral un poco afectado por sus defectos. (.../...)

El individuo quisiera tener ante su ojos toda clase de metas, objetivos, esperanzas, perspectivas, de los cuales pudiera extraer el impulso para realizar grandes esfuerzos y actividades. Pero cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, está en el fondo desprovista de esperanzas y de perspectivas, cuando se revela ocultamente desesperanzada, sin objetivos y desconcertada; cuando a la pregunta, planteada consciente o inconscientemente, pero planteada de algún modo, acerca de un último sentido, incondicionado, más allá de lo personal, de todo esfuerzo y de toda actividad, responde un silencio vacio, la actividad de un carácter recto quedará inevitablemente paralizada, y esta influencia, más allá del alma y de la moral, se extenderá hasta la parte física y orgánica del individuo.

La Montaña Mágica
Thomas Mann

lunes, marzo 10

Palabra de Settembrini


[...] el mundo entrañaba la lucha entre dos principios, el poder y el derecho, la tiranía y la libertad, la superstición y el conocimiento, el principio de conservación y el principio de movimiento imparable: el progreso. Se podía definir al uno como el principio oriental; al otro como el principio europeo, pues Europa era la tierra de la rebeldía, la crítica y la actividad para transformar el mundo, mientras que el continente asiático encarnaba la inmovilidad y el reposo.

La Montaña Mágica
Thomas Mann

martes, febrero 12

Reposo en la habitación nº 34


Con paso silencioso andaban por la alfombrilla del estrecho pasillo. Pantallas de vidrio lechoso difundían una luz pálida. Las paredes brillaban, blancas y duras, recubiertas de una pintura al aceite parecida a la laca. Apareció una enfermera, con su bonete blanco, llevando sobre la nariz antiparras cuyo cordón le pasaba por detrás de la oreja. Era, al parecer, una hermana protestante, sin vocación verdadera para su oficio, curiosa, agitada y afligida por el aburrimiento. En dos lugares del pasillo, en el suelo, había unos grandes recipientes en forma de globo, panzudos, de corto cuello, sobre cuyo destino Hans Castorp se olvidó de informarse.

- ¡Aquí está tu habitación! - dijo Joachim -. Número 34. A la derecha está mi cuarto y a la izquierda hay un matrimonio ruso, un poco descuidado y ruidoso, a quien ya conocerás. Pero no había la posibilidad de arreglar las cosas de otro modo. ¡Bien! ¿Qué te parece?

La puerta era doble, con perchas para vestidos en el hueco interior. Joachim había encendido la lámpara del techo y a su luz indecisa la cámara apareció alegre y limpia, con sus muebles blancos; sus cortinajes del mismo color, gruesos y lavables; su linóleo limpio y brillante y las cortinas de hilo adornadas con bordados sencillos y agradables, de gusto moderno. El balcón estaba abierto, tras él se veían las luces del valle y de fuera llegaba una lejana música de baile. El buen Joachim había colocado algunas flores en un pequeño búcaro, sobre la cómoda; lo que había podido encontrar en la segunda floración de hierba: un poco de aquilea y algunas campánulas, cogidas por él mismo en la vertiente.

- Eres muy amable - dijo Hans Castorp -. ¡Qué habitación más elegante! Con mucho gusto me quedaré aquí algunas semanas…

Thomas Mann
La Montaña Mágica

miércoles, enero 23

Mann habla de Davos


... la crítica de la terapia practicada en los sanatorios no es más que la fachada, una de las fachadas, del libro, cuya esencia es más bien lo oculto. El doctoral aviso sobre los peligros morales que entraña la cura de reposo y todo aquel siniestro ambiente queda en realidad a cargo del señor Settembrini, ese parlanchín racionalista y humanista que no pasa de ser un personaje más, un personaje humorístico que despierta simpatías, aunque a veces también sea portavoz del autor, aunque no el propio autor.

Lo que aprende [Hans Castorp] es que la salud más perfecta se adquiere mediante las profundas experiencias de la enfermedad y la muerte, del mismo modo como el conocimiento del pecado constituye una condición previa para la redención. 'Para vivir', dice en una ocasión Hans Castorp a Madame Chauchat, 'para vivir hay dos caminos: uno es el común, el directo y correcto. El otro es tremendo, conduce a través de la muerte y es el camino genial'. Esta concepción de la enfermedad y la muerte como estación de paso necesaria en el camino hacia el conocimiento, la salud y la vida, convierte a La Montaña Mágica en una novela de iniciación.

Thomas Mann
(De una conferencia dictada a los estudiantes de la Universidad de Princeton (USA) el 10 de mayo de 1939)

jueves, diciembre 13

El viaje


Dos jornadas de viaje alejan al hombre -y con mucha más razón al joven cuyas débiles raíces no han profundizado aún en la existencia- de su universo cotidiano, de todo lo que él consideraba sus deberes, intereses, preocupaciones y esperanzas; le alejan infinitamente más de lo que pudo imaginar en el coche que le conducía a la estación. El espacio que, girando y huyendo, se interpone entre él y su punto de procedencia, desarrolla fuerzas y determina transformaciones interiores que se creen reservadas al tiempo.

Thomas Mann
La Montaña Mágica

viernes, noviembre 30

El Balneario

Construido en 1900 bajo la influencia del Art Nouveau, mantiene el recuerdo de la Belle Epoque y la elegancia, la discreción y la tranquilidad siguen siendo sus señas de identidad. Fue un balneario de lujo y hoy es un lujoso hotel, con categoría de único conforme al sistema suizo, en el que por 1.400 CHF se puede disfrutar de una estancia de una semana con derecho a dejar pasar el tiempo, tumbado en una hamaca, en su soleada terraza con vistas al espectacular paisaje alpino.

A 300 metros de altura sobre Davos, en una zona en la que está prohibida la circulación de vehículos a motor, salvo para acceder al hotel, se pueden vivir, sin duda, momentos inolvidables y sentir la tentación de quedarse allí no siete días sino siete años.

El hotel se llama Schatzalp y está, lo habrán adivinado, en el corazón de La Montaña Mágica.

jueves, noviembre 15

Invierno


Hans Castorp experimentaba dentro de su pecho civilizado, simpatia hacia los elementos (...) Si no se sentía en seguridad allá arriba, en la grandiosidad y el silencio de muerte de este paisaje - y ese hijo de la civilización no se sentía en su elemento - su espíritu y sus sentidos habían ya trabado conocimiento con lo enorme y con lo extraño (...) y si se podía hablar de una enorme simpatía de Hans Castorp hacia el enorme salvajismo del invierno, es porque experimentaba, a pesar de su piadoso terror, que ese paisaje era la decoración más conveniente para madurar los complejos de sus pensamientos (...) pensamientos que concernían al estado y a la posición del 'Homo Dei'.

Thomas Mann
La Montaña Mágica

viernes, octubre 19

En busca de Hans Castorp

Desde Davos es posible realizar muchas excursiones para empaparse del aire sano de La Montaña Mágica, una de ellas podemos realizarla dando un plácido paseo hasta el pequeño pueblo de Sertig Dörfli. Y dejar que el tiempo pase.



...lo mismo que el tiempo trae el olvido; pero lo hace desprendiendo al hombre de sus contingencias, para transportarlo a un estado de libertad inicial; incluso del pedante y del burgués hace, de un solo golpe, una especie de vagabundos. El tiempo, según se dice, es el Leteo. Pero el aire de las lejanías es un brebaje semejante, y si su efecto es menos radical, es en cambio mucho más rápido...


Thomas Mann
La Montaña Mágica

viernes, septiembre 7

Una pausa

Yo no me ataré ni al partido de Naphta ni al de Settembrini... ¡ Singulares pedagogos con su eterno problema de la presencia! La vida o la muerte, la enfermedad o la salud, el espíritu o la naturaleza... ¿ Son éstas antinomias? ¿ Son siquiera problemas? No, no son problemas. La muerte, con todas sus vergüenzas, está instalada en el corazón de la vida y no habría vida sin ella, y el lugar del Homo Dei está entre ambas, a medio camino de la vergüenza y de la razón, lo mismo que el Estado es el término medio entre la comunidad mística y el individualismo acendrado.

La Montaña Mágica

Thomas Mann


Desde el 06/11/06...

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