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martes, noviembre 24

Omnes feriunt, postuma necat

Mi amiga Elena, se preguntaba hace muchos posts por qué no había dedicado ninguno a los relojes suizos. Y lo escribía sorprendida porque sabe que los relojes, y también las plumas estilográficas, son mi debilidad. Pues bien, querida Elena, no lo había hecho hasta ahora porque lo reservaba para cerrar este blog. El de hoy es el post número 500 y ése fue el límite que me marqué cuando empecé a escribir este blog por una razón muy sencilla: este blog nació en un foro muy divertido y allí cada 'hilo' sólo admitía 500 entradas. (La fecha y la hora elegidas para cerrarlo tampoco son casuales pero ésa es otra historia)

Hablar de los relojes suizos llevaría muchas páginas porque no en vano la relojería suiza se remonta nada menos que a 1601, año en el que se estableció que cada reloj fabricado en Ginebra debería llevar el sello del fabricante. Y desde el siglo XIX, en las proximidades del Jura, concretamente en La Chaux-de-Fonds y en Le Locle, se concentran la mayoría de las industrias relojeras más importantes de Suiza, es decir, de todo el mundo.

Los primeros países que fabricaron relojes fueron Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y los Países Bajos porque durante mucho tiempo los relojes fueron, por una parte, bienes de lujo para monarcas y nobles adinerados y, por otra, instrumentos para la navegación marina. Puesto que en Suiza ni había una nobleza poderosa ni existía flota marina, el desarrollo de la industria relojera tardó bastante en llegar al país alpino pero cuando lo hizo, lo hizo a lo grande.

Como tantas cosas en Suiza, la industria relojera debe en gran parte su existencia a Calvino porque después de que éste prohibiese a sus fieles llevar joyas, los orfebres suizos se vieron forzados a encontrar otra salida para su oficio y la encontraron en la fabricación de relojes, algo que estaba muy acorde con las tésis del reformador religioso, una de cuyas sentencias favoritas era la de no perder el tiempo y aprovecharlo al máximo.

Desde entonces, los relojes suizos han sido los primeros en muchas cosas: los primeros relojes de pulsera, - aunque no hay unanimidad sobre si fue un Omega o el 'Santos' de Cartier -, los primeros relojes resistentes al agua, - el Certina DS -, los primeros relojes en llegar a la luna - el Omega -... Y hay relojes para todos los gustos y todos los presupuestos: desde los populares Swatch hasta los exclusivos Audemars - Piguet o los Patek - Philippe, todos ellos con el sello de calidad 'Swiss made'.

Pero no todos pueden lucir el Poinçon de Genève, un certificado que concede la Oficina de Control Facultativo de Relojes Ginebrinos y que exige, entre otras cosas, que cada pieza del reloj esté fabricada en el Cantón de Ginebra. Entre los que sí pueden lucir este sello de calidad, están mis relojes favoritos: los Vacheron Constantin que se fabrican de manera artesanal desde 1775 y que son todo un símbolo del lujo sin ostentación y del trabajo bien hecho.

La sentencia en latín que titula este post, 'Todas hieren, la última mata', era frecuente en los relojes de sol como un recordatorio de la futilidad de la vida y del paso del tiempo. Hoy ha caído en desuso, salvo como recurso literario pero no por ello deja de ser menos cierta. En los cinco años que he mantenido abierto este blog, han pasado muchas horas con su correspondientes heridas pero también con muchas alegrías; incluso en las últimas horas, el famoso gran colisionador de hadrones del CERN de Ginebra ha vuelto a funcionar con éxito. Me he divertido mucho, he aprendido mucho y en muchas ocasiones, para decirlo todo, me he sentido muy acompañada.

Quedan muchas peculiaridades helvéticas por mencionar y descubrir pero este blog ha escrito su última página. Sólo me queda dar las gracias. Sobre todo a mis amigas Ana y Elena, cuyo conocimiento de Suiza supera con creces el mío y cuya ayuda ha sido inestimable, y decir: ¡Hasta siempre!

martes, noviembre 17

Final


'Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos - sueño que 'gobernabas' -, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?'

La Montaña Mágica
Thomas Mann

martes, noviembre 10

Regata en los tribunales

Después de casi dos años de bronca en la Corte Suprema de Nueva York, finalmente parece que el sindicato suizo de la Copa América, ha aceptado que la 33ª edición de la competición, un mano a mano entre el Alinghi - último campeón - y el aspirante, el barco norteamericano Oracle, se celebre en Valencia durante el mes de febrero.

Según un comunicado de la Société Nautique de Genève (SNG), el Alinghi, reconoce el fracaso de las conversaciones entre suizos y norteamericanos para decidir la próxima sede de la competición. La primera propuesta de los suizos era llevar la regata a los Emiratos Árabes Unidos, algo que fue recurrido por el Oracle, y que también rechazó el tribunal de Nueva York, porque ni esa sede estaba en el hemisferio sur, como manda el reglamento de la Copa América para una competición en invierno, ni era en Valencia, la única excepción consentida por una sentencia anterior. Tras esa resolución, el Alinghi propuso dos alternativas en el hemisferio sur: Aerline Beach y Townsville, las dos en Australia.

Pero el Golden Gate Yacht Club de San Francisco (GGYC), el club del Oracle, tampoco aceptó estas propuestas y las reuniones celebradas el pasado fin de semana entre ambos sindicatos no llegaron a buen puerto. Ahora, el Alinghi consiente que la regata sea en Valencia pero advierte que 'a pesar de que la SNG confirma Valencia como la sede de la 33ª America's Cup en febrero de 2010, la oferta de Australia como sede para la misma fecha sigue encima de la mesa hasta el 13 de noviembre'.

Es decir que por un puñado de dólares, o de francos suizos, todo puede volver a cambiar.

Desde el 06/11/06...