
Desde primeros de mayo, Madrid cuenta con un espectacular centro de tenis conocido como
'La Caja Mágica' en el que la semana pasada se disputó el
Open de Madrid sobre tierra batida, un
Master 1000 que aspira a convertirse en uno de los mejores del circuito y al que no pocos osados de la capital de España se han atrevido ya a comparar con
Roland Garros.
Ayer, Rafael Nadal y
Roger Federer jugaron allí su vigésimo duelo y esta vez ganó el suizo, rompiendo una racha de de 33 victorias consecutivas de Nadal sobre tierra batida. Con su 37 título, 13 de ellos de
Grand Slam,
Federer ganó además la confianza que había perdido y que le tenía abatido desde que el año pasado perdió la final de Wimbledon ante el jugador español. En Madrid pudo jugar como sólo el sabe hacerlo, con esos golpes de muñeca que ya no se ven en ninguna pista y con una elegancia demoledora.
Aunque creo que el suizo merecería coronar su brillante carrera ganando en París, el único gran torneo que falta en su palmarés, no creo que Nadal se lo permita. El español es el mejor del mundo en tierra batida, sin ninguna duda, y
Roland Garros es su torneo favorito pero es una gran noticia ver a
Federer recuperado anímicamente y dispuesto a seguir maravillando a todos los que disfrutamos con el tenis.