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martes, enero 31

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es uno de los organismos internacionales de las Naciones Unidas con sede en Ginebra. Se creó en 1919, al finalizar la I Guerra Mundial, en la Conferencia de Paz de Versalles.

En el siglo XIX dos industriales, el galés Robert Owen (1771-1853) y el francés Daniel Legrand (1783-1859), habían apostado por la creación de una organización de este tipo y sus ideas, puestas a prueba en la Asociación Internacional para la Protección Legal de los Trabajadores, fundada en Basilea en 1901, se incorporaron a la carta fundacional de la OIT, aprobada en abril de 1919.

La Comisión de Legislación Internacional del Trabajo, creada en la Conferencia de Paz, redactó la Constitución de la OIT entre los meses de enero y abril de 1919. Esta Comisión la integraban representantes de nueve países (Bélgica, Cuba, Checoslovaquia, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Polonia y Reino Unido) bajo la presidencia de Samuel Gompers, presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo.

El resultado fué una organización tripartita, única en su género, que reúne en sus órganos ejecutivos a los representantes de los gobiernos, de los empresatios y de los trabajadores y que procura fomentar la justicia social y los derechos humanos y laborales internacionalmente reconocidos.

La OIT redacta normas internacionales del trabajo, que revisten la forma de convenios y de recomendaciones, por las que se fijan unas condiciones mínimas en materia de derechos laborales fundamentales: libertad sindical, derecho de sindicación, derecho de negociación colectiva, abolición del trabajo forzoso, igualdad de oportunidades y de trato, así como otras normas por las que se regulan condiciones que abarcan todo el espectro de cuestiones relacionadas con el trabajo. Además, presta asistencia técnica a los estados miembros en formación y rehabilitación profesionales, política de empleo, legislación del trabajo y relaciones laborales, condiciones de trabajo, cooperativas, seguridad social, estadísticas laborales y seguridad y salud en el trabajo.

La primera reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, que en adelante tendría una periodicidad anual, se celebró a partir del 29 de octubre de 1919 en Washington, y cada uno de los estados miembros envió dos representantes gubernamentales, uno de las organizaciones empresariales y otro de las organizaciones de trabajadores. Allí se aprobaron los seis primeros convenios internacionales del trabajo, referidos a las horas de trabajo en la industria, al desempleo, a la protección de la maternidad, al trabajo nocturno de las mujeres y a la edad mínima y al trabajo nocturno de los menores en la industria.

Su primer director fué el francés Albert Thomas, al que han sucedido el inglés Harold Butler (1932), el estadounidense John Winant (1939), el irlandés Edward Phelan (1941), en cuyo mandato se aprobó la Declaración de Filadelfia que, como anexo a la Constitución, sigue siendo todavía la carta en la que se fijan los fines y objetivos de la OIT, y se aprobó el Convenio sobre libertad sindical y protección del derecho de sindicación.

En 1948 fue nombrado al frente de la OIT el estadounidense David Morse, quien estuvo en el cargo hasta 1970. En 22 años el número de estados miembros se duplicó, la organización adquirió su carácter universal, los países industrializados quedaron en minoría frente a los países en desarrollo, el presupuesto se quintuplicó y el número de funcionarios de multiplicó por cuatro. Se creó en su sede de Ginebra el Instituto Internacional de Estudios Laborales y el Centro Internacional de Perfeccionamiento Profesional y Técnico, con sede en Turín. Morse también recogió el Premio Nobel de la Paz concedido a la OIT al conmemorar su 50 aniversario.

El testigo lo recogió el británico Wilfred Jenks a quien sucedio en 1973 Francis Blanchard, un alto funcionario francés que había desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en la organización y que tuvo que hacer frente a la retirada de los Estados Unidos de la OIT entre 1977 y 1980, lo que supuso la reducción del 25 % de su presupuesto. Le sucedió el belga Michel Hansenne (1989) y desde 1999, la OIT tiene como Director General al chileno Juan Somavía que ha declarado que 'el objetivo primordial de la OIT es promover oportunidades para que las mujeres y los hombres consigan un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humanas'.

1 comentario:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

Desde el 06/11/06...