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miércoles, enero 18

Otra maravilla


Este puente bien podría ser uno de esos 21 finalistas a las siete nuevas maravillas del mundo. Está en Lucerna y tiene una larga y azarosa historia. El Kapellbrücke, el Puente de la Capilla, es un puente cubierto, construido en madera en el año 1333 sobre el río Reuss y consta de dos tramos de unos 200 metros, unidos por una torre octogonal de piedra, la Wasserturm o Torre del Agua. Ha sido reconstruído o restaurado al menos diez veces en toda su historia.

Es famoso por sus pinturas en los paneles triangulares de las esquinas entrantes del tejado. Son del siglo XVII y muestran escenas de la fundación de Suiza que tienen como motivo principal las hazañas de los fundadores. Son 158 paneles en total, lo que hizo que el proyecto saliese bastante caro y, por eso, se apeló a los ciudadanos acomodados de Lucerna para que contribuyeran a sufragarlo.

Casi todos son obra de Hans Wegmann, un pintor de Zürich que se dió cuenta pronto de que él sólo no podía hacerlo todo y subcontrató a otros pintores para que le ayudaran, lo que duplicó el precio inicial. (Ya ven que no hay nada nuevo bajo el sol.)

En 1741, una inundación causó daños importantes en el puente y algunos cuadros cayeron al río, por lo que hubo que reemplazarlos o restaurarlos. Los ciudadanos que contribuyeron a su restauración, insertaron sus armas familiares en las nuevas pinturas pero con el tiempo y las repetidas restauraciones, las nuevas pinturas se alejaban cada vez más de la obra primitiva de Wegmann hasta que a principios del siglo XX, las autoridades municipales decidieron reponer los paneles a su estado original.

En 1993, un devastador incendio destrozó dos terceras partes de los paneles. Una vez más, volvieron a restaurarse y el puente sigue siendo uno de los símbolos de la ciudad.

martes, enero 17

The new 7 wonders of the world


Este señor que posa delante de la Acrópolis de Atenas es el ginebrino Bernard Weber, un hombre que ha sido aviador, aventurero, director de cine y otras muchas cosas y cuya última actividad consiste en nombrar las NUEVAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO.

El pasado 1 de enero, la fundación que ha creado a tal fín, anunció en Zürich las 21 finalistas, entre las que no hay ninguna en suelo suizo.

domingo, enero 15

En la lengua de Goethe


Asklepiadeisch die zweite

Reisst wenn mitten entzwei einen eine seis
sich sie seis nackt auf das Brett dich in den Kübel dass
fern dem Bauch und es gliedert
was der Kopf auseinanderdrückt

bis es ob er es sprengt wenn er zersprungen und
aus dem Schädel das Herz sich in den Mund das Hirn
auftut und es herauskriecht
dass des Abends den Hammer du

drauf und wieder nicht weisst ob dich getötet was
wenns im Eimer erwacht an dir heruntertropft
als dies stete sich Höhlen
oder wieder der Kieselstein

nämlich nirgends ein Wort das dich wenn ihr zerdrückt
und der Zangengeburt müd aber raus aus dem
Bagger schweisste dass nie mehr
einer eine zu foltern sich -

Urs Allemann
(Schlieren, Zürich, 1948)

viernes, enero 13

El escritor indómito


'Partir. Emprender el viaje. Correr de cara a la muerte por la gran ruta, de París al corazón de la soledad, al otro lado del mundo... siempre adelante...'

Son palabras de Frédéric Louis Sauser (1887-1961). Como Le Courbusier nació en La Chaux-de-Fonds y como él, también se nacionalizó francés. Fué poeta, soldado, marinero, director y guionista de cine, apicultor, periodista, buzo, novelista, vagabundo, contrabandista y un sinfín de oficios más.

Era excéntrico, rebelde, inconformista, contradictorio, fumador empedernido y desordenado. Perdió su mano izquierda en la legión extranjera francesa y recibió la Legión de Honor; amigo de anarquistas y revolucionario, cubrió la Guerra Civil española como corresponsal de una revista de la ultraderecha francesa.

Es responsable de una obra literaria absolutamente coherente con su vida y verdaderamente luminosa: Bourlinger, El hombre fulminado, La mano cortada, El oro, Moravagine y Prosa del Transiberiano, entre otras.

Es conocido en todo el mundo como Blaise Cendrars

miércoles, enero 11

Una vida alucinante






















El simpático anciano de la foto es el Dr. Albert Hofmann y hoy, 11 de enero de 2006, ha cumplido 100 años, en compañía de su esposa, en su casa de Leimental, al pie del Jura.

El Dr. Hofmann nació en Baden, en el cantón de Argovia, es químico y en junio de 1938, descubrió casualmente la dietilamida del ácido lisérgico (LSD - 25), cuando realizaba unos trabajos sobre las propiedades uterotónicas y analépticas de los alcaloides del cornezuelo del centeno, en los laboratorios farmacéuticos Sandoz, de Basilea.

En esos momentos el LSD pasó al cajón de sastre de las sustancias sin uso terapéutico. Pero cinco años más tarde, Hofmann tuvo una intuición. Sintió que detrás de esa sustancia que habían abandonado se encontraba algo interesante esperándole y saltándose todos los protocolos de su compañía farmacéutica sacó la sustancia del olvido y, a escondidas, volvió a trabajar con ella. En esa ocasión Hofmann absorbió accidentalmente una 'pequeña' dosis del compuesto, presumiblemente vía cutánea, y al poco rato empezó a experimentar unas visiones que le dejaron alucinado. Acababa de dar a luz al LSD y , desde ese momento, el Dr. Hoffmann no se privó de consumirlo y de escribir en un diario los efectos que le producía.

Para rendir homenaje al descubridor de la controvertida y psicodélica droga en su centenario, unos 80 especialistas de todo el mundo se reunirán en Basilea para analizar en profundidad todos los aspectos asociados al fenómeno psicodélico.

martes, enero 10

Un detective en Suiza


Sir Arthur Conan Doyle era escocés y vivió la mayor parte de su vida en Londres, ejerciendo la medicina y publicando, por entregas, Las aventuras de Sherlock Holmes en el Strand Magazine.

El versátil y afamado escritor fue un amante más de Suiza y pasó largas temporadas de descanso en los alrededores de Berna. Tal vez por eso, en su novela 'El último problema', hizo desaparecer al detective de Baker Street despeñándolo, y dándolo por muerto, en las cataratas de Reichenbach, muy cerca de la capital suiza, mientras perseguía a su enconado enemigo el Dr. Moriarty.

En agradecimiento, los suizos han dedicado a Mr. Holmes dos museos: uno está en la Place Conan Doyle de Meiringen y el otro, creado por su hijo, en Lucens.

lunes, enero 9

Sesión numerada


















Hasta la fecha ha rodado 21 películas, algunas tan famosas como 'JONAS,QUE CUMPLIRA 25 AÑOS EN EL AÑO 2000' (1976) o 'EN LA CIUDAD BLANCA' (1983) y más de 40 documentales. Antes de dedicarse al cine, estudió Económicas y en 1951 fundó el cineclub universitario de Ginebra, ciudad en la que nació el 6 de diciembre de 1929. Es, sin duda, el más famoso director de cine suizo y se llama Alain Tanner.

Sin embargo, la película suiza más popular de todos los tiempos es un film de Rolf Lyssy (Zürich, 1936) titulada 'Die Schweizermacher' (Los nacionalizadores), una comedia satírica y mordaz acerca de las penalidades que hay que pasar para conseguir la nacionalidad suiza.

miércoles, enero 4

La deuda histórica




El queso suizo ya lo conocía Plinio el Viejo que describe el 'caseus helveticus' en una de sus obras. Y precisamente de queso, era la deuda que Francia tenía con Suiza desde 1800. Otra curiosidad alpina más.

Los monjes que vivían en algunos pasos alpinos, bloqueados por la nieve casi todo el invierno, almacenaban grandes cantidades de queso para que no les faltase alimento ni a ellos ni a sus huéspedes. En 1800, en el paso alpino del Gran San Bernardo, a 2.473 metros de altura, en la frontera con Italia, pasaron el invierno Napoleón y 40.000 soldados franceses más que consumieron tonelada y media de queso durante su estancia allí y que nunca pagaron.

50 años más tarde, los franceses abonaron una pequeña parte de su deuda pero ésta no quedó definitivamente saldada hasta 1984. Lo hizo Miterrand, siendo presidente de la república y sólo de manera simbólica pero el honor suizo quedó a salvo después de 184 años de reclamaciones ininterrumpidas, constancia que evitó que la deuda prescribiese.

martes, enero 3

Duende alpino

Confieso que este divertimento me está ofreciendo sorpresas impagables. De las mejores, la que he conocido esta tarde comiendo con unas amigas, una de las cuales vive en Ginebra desde hace ya varios años.

Sabía de la afición de los japoneses por el flamenco, por los toros y por cualquier cosa que se les ocurra, pero he descubierto que en Suiza existe toda una diva del arte más jondo con enfervorizados fans de las más diversas procedencias: desde los amantes del flamenco puro a melómanos clásicos o devotos del jazz.

Se llama Nina Corti y nació en Zürich de padre italiano, viola de la Tonhalle, y madre polaca. Tiene formación clásica y admite que no es una bailaora pura y que su arte tiene mucho de fusión de culturas. Los críticos destacan la originalidad de sus espectáculos y sus audaces instrumentaciones y coreografías.

Dícen que se inspira en los compositores españoles clásicos, como Turina y Falla, y lo mismo baila acompañada de violín y piano que de una orquesta sinfónica o unos instrumentistas de jazz. Ha trabajado con Quincy Jones, los Gipsy Kings, Manolo Sanlucar, Vicente Soto, Antonio Canales, el Habichuela y la Tonhalle de Zürich y ya ha debutado en Madrid y Sevilla, al parecer con gran éxito, acompañada por el Nina Corti Ensenble, el grupo que la acompaña habitualmente desde finales de los 70, lo que demuestra que no es una recién llegada más.

Lo cierto es que viendo algunas fotos, sí parece que la señora tenga duende aunque sea alpino.

lunes, enero 2

El Pilatus


Su silueta se eleva majestuosa y desafiante sobre Lucerna. Su leyenda y su altura, 2.132 metros, hacen de él un monte mítico que como casi todos los mitos, ha terminado convertido en un lugar turístico más al que hoy se sube en un funicular a prueba de vértigo. Pero no siempre fué así.

La primera reseña escrita que se conoce sobre él data del siglo XIII y ha causado la admiración de cuantos lo han visitado, desde Richard Wagner a la reina Victoria de Inglaterra. El Frakmünt, el monte roto, no se conoce hoy por ese nombre porque la leyenda se impuso a la toponimia original.

En la Edad Media se creía que en él habitaba un bondadoso dragón que ahuyentaba a los malos espíritus de la ciudad pero pronto el dragón perdió eficacia y se prohibió subir a él para no encolerizar al espíritu que se había asentado allí.

Cuenta la leyenda que el cadáver del gobernador Poncio Pilato fué arrojado al Tíber y que tal hecho provocó una tormenta de propociones desastrosas que sólo cesó cuando se recuperó el cadáver y lo sacaron del río. Los romanos, entonces, mandaron el cadáver a las Galias y lo arrojaron al Ródano con el mismo resultado catastrófico.

Decidieron entonces hacerlo desaparecer en un lugar inaccesible y remoto y encontraron un pequeño lago en Helvetia cerca de la cumbre del Frakmünt, el Oberalp, que les pareció el sitio más adecuado para librarse de él. Naturalmente, esto no evitó que el espíritu de Pilato siguiese dando la lata y los naturales de Lucerna le hicieron culpable de todas las desgracias que venían del monte: desde la crecida del lago a las espectaculares tormentas. Incluso un Viernes Santo les pareció verlo sentado en medio del lago, vestido con su toga púrpura y con los cabellos grises al viento. Para decirlo con un galicismo preciso, aunque en Lucerna se hable alemán, los residentes panicaron y decidieron que al monte mejor ni mirarlo, cosa harto difícil porque se ve desde todos los sitios.

Así, hasta mediados del siglo XVI, cuando una expedición decidió acabar con la maldición y armándose de valor, subieron al monte, lanzaron pesadas piedras al lago, removieron las aguas y para asegurarse de que el espíritu de Pilato los iba a dejar tranquilos desecaron el pequeño lago y por si acaso, hicieron también un profundo tajo que impidiese bajar a Lucerna al espíritu del gobernador romano.

En realidad, la historia turística del monte, y su acceso al mismo de manera generalizada, están unidos a la construcción de la carretera del Gothard, en el siglo XIX, una obra que lo hizo accesible tanto a los lugareños como a los foráneos, pero la leyenda del Monte Pilatus, uno de los muchos atractivos de Lucerna, es una bonita historia.

Desde el 06/11/06...

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